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miércoles, 19 de noviembre de 2008

cereales bombón news

28/12/06
Y llegaron las fiestas. Época de turrón, de garrapiñada. Encontramos por doquier una variadísima oferta de sabores y calidades que nos obnubila. Y después de un merecido receso, Comer o vomitar regresa para hacernos más simple el duro trance de la decisión: “Mesa de dulces ¿Sí o no?”.
La respuesta es sí, claro que sí, por supuesto que sí. Pero una mesa de dulces plagada de cosas no vomitables, por favor y gracias.
Traemos entonces para su satisfacción, el análisis exhaustivo de un producto que aparece entre los cientos ofertados, utilizando la palabra oferta en sus dos acepciones, aunque quizás tenga más.

Veamos. Dice la fiel rae:
Oferta.
(Del lat. offerre, ofrecer).
1. f. Promesa que se hace de dar, cumplir o ejecutar algo.
2. f. Don que se presenta a alguien para que lo acepte.
3. f. Propuesta para contratar.
4. f. Puesta a la venta de un producto rebajado de precio.
5. f. Este mismo producto.
6. f. Econ. Conjunto de bienes o mercancías que se presentan en el mercado con un precio concreto y en un momento determinado.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Nos referíamos a la cuarta y quinta acepciones, para ser absolutamente precisos y objetivos, como es nuestra característica distintiva.
Comencemos con nuestro producto seleccionado para la época festiva.
Nos enfrentamos a ella, como ya es costumbre, con todos nuestros sentidos en alerta. Pero además se agrega a nuestra lista de instrumentos de análisis, un factor que no siempre tenemos en cuenta, pero esta vez fue digno de atención: el precio. Una barrita de los cereales bombón, de News®, cuesta la irrisoria suma de 10 centavos de peso argentino, lo que equivale a unos 3 centavos de dólar aproximadamente, para nuestro público internacional.
Ahora sí. Ataquemos.
Miramos el pequeñísimo envoltorio brillante. Nada seductor. ¡Un momento! ¡Los hay en dos (2) variados colores! Eso nos llama la atención. Dos variedades pueden más que una.
¡Abramos el azul! Nos encontramos con una pequeñísima, para no ser menos, barra de indeterminado contenido. Bañada con la ya conocida capa grasosa símil chocolate que encontramos en más de una de nuestras degustaciones (sirva de ejemplo http://redeforme.blogspot.com/2008/11/nanyboom.html), procedemos a partirla en dos para un mejor examen. Buscamos los cereales promocionados en el envase, pero no están allí. Solamente se distingue maní. Y el maní, lejos de ser cereal, es una planta de la familia de los guisantes (Fabaceae), cuyos frutos, de tipo legumbre contienen semillas apreciadas en gastronomía. Así que la ya engañosa publicidad nos predispone mal a la degustación.
El maní está ligado con un duro material que simula ser caramelo.
Estamos ante un difícil trabajo: nuestro testimonio gustativo.
Los premolares y caninos (mordemos de costadito), parten en pequeños trozos nuestra barra leguminosa. Y nos encontramos con una pésima selección del maní, como si hubiera sido dejado pasar de su punto a propósito. Su consistencia no desmiente (seamos justos) lo que en el envoltorio se describe como crocante. Y el símil caramelo (disculpe ¿Señora? Cocinera) se le ha quemado.
Imaginen ahora una enorme procesadora en la que echaremos por orden de aparición una cucharada grasosa de algo color chocolate, maníes pasados y caramelo quemado. ¡Sí! ¡Es nuestra barra-leguminosa-bombón News®!
¡Pero esperen! ¡Son dos! Vamos a por el envoltorio fucsia.
Lo abrimos con ansias contenidas. ¿Tendrá almendras? ¿Chocolate blanco? ¿Cuál será la deliciosa variante que amerita el cambio de envoltorio?
¡Ninguna, señoras y señores! ¡No hay cambio posible! ¡Nuestra barra es así y punto!
En nuestro equipo de degustadores no hubo quórum para una rueda de testimonios. Los muy cobardes no aguantaron la deliciosa experiencia News®. Pero los dos que sí nos animamos no logramos ponernos de acuerdo. Mientras que una lo probó dos o tres veces (sí, la palabra “probar” es distinta en Comer o vomitar, las cosas se prueban y se siguen probando hasta lograr un veredicto), para determinar que el producto es incomible, el otro se dedicó con fruición a comerse todas nuestras muestras de News®, proclamando que es delicioso. O mejor dicho normal. Normal pero que merece toda la atención propia de una barra leguminosa de las que aparecen en época navideña.
(Atención: la aparición de la barra News® no se circunscribe únicamente a época festiva ¡Pueden disfrutarla todo el año!)
Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, ya que el 50% del equipo competente para calificar a esta golosina estima “Comer” y el otro 50% “Vomitar”, les dejamos tarea para el hogar en estas fiestas. Corre a tu quioskero ¿amigo? Pídele una “barra de cereal bombón News®” y nos cuentas.

Felices fiestas, coman rico siguiendo nuestros consejos.

rolla belta

21/10/06

¡¡Nos hemos vuelto internacionales!!
Nuestro amigo Cristian, que anduvo de jolgorio por las europas, pensó qué regalo podría hacerse y hacer a sus enfermitos amigos. Dio en el clavo (qué expresión esa, ¿eh?). Nos trajo una bolsa llena de golosinas desconocidas a nuestros paladares argentos. No pudimos probarlas de a una. Nos abalanzamos sobre ellas con afán “científico”.
Lo que aquí presentamos es uno de los especímenes que conseguimos: Rolla Belta®. Su nombre lo insinúa y el envoltorio lo aclara. Sí, es “Tu nuevo rollo”. Fabricado por Golosinas Vidal®, en Murcia, España.
Aquí un completo informe de la percepción sensorial. Imperdible.
Envoltorio llamativo y sorpresa. ¿Rollo? ¿De qué? ¿Chicle? ¿Caramelo? La ilustración muestra algo rojo desenrollándose... como... una de esas cortinas de negocio hecha de tiras plásticas que flamean cuando uno entra, con un característico sonido plástico. ¿Se entiende cuáles? Pues eso parecía.
Lo abrimos. Olor terrible a algo frutal muy muy artificial. No el típico tutti frutti... algo más sacarinoso.
Visualmente parecía hecho de vela. Una hermosa golosina de parafina. Y morfológicamente (no sé si uso bien la palabra, señora rae) era una cinta de cortina de negocio, plástica.
Táctilmente plástica y levemente pegajosa. Con un dejo aceitoso entre real y mental. Quizás hasta con un arenado fino casi imperceptible.
Auditivamente, al desenrollarlo, percibimos un sonido que aplicado a una golosina llega a ser molesto, sobretodo con el preconcepto que ya teníamos en este caso. Un sonido como de abrir un abrojo. Pero muy leve. Y constante.
Finalmente... su sabor.
Cumple con las expectativas que adelantó la percepción de los otros sentidos.
Hagámoslo juntos:
Cortemos con los dientes un pequeño trozo de Rolla Belta®. Dejémoslo descansar sobre la lengua. Se siente igual que un pedazo de parafina... o de cortina de negocio, plástica. Gusto inexistente. Volvamos al envase: “Sin azúcar, Sugar-free”. Ni que lo digas.
¿Masticamos? ¡Y daaaale! Consistencia de... de... plástico blando. Blando no del todo. Como cuando masticás... ciertos juguetitos que vienen, por ejemplo, en el Kinder Sorpresa®. Un dejo apenas frutal, como para convencerte tardíamente de que es una golosina. Pero ¿Realmente lo es? ¿Es el Rolla Belta® una golosina?
Queda en cada uno bucear en la marejada de (in)sensaciones para buscar una respuesta satisfactoria. Los infames que probamos este producto (paula, noe, flow) opinamos que no, se confundieron. El rubro cortinas plásticas es en el pasillo que sigue.

Estime finalmente: vomitar.
Pero los animamos a probarlo cuando anden por España, sólo para que nos recuerden afectuosamente. Por mi parte, tengo un Rolla Belta® junto a mí mientras escribo este informe. Y con la excusa de hacerlo más verídico, no hago más que darle pequeñas mordidas, como para recordar si realmente carece de sabor. Pero mi amigo Rolla® no me deja mentir. En algún punto es adictivo. Pero levemente. Además es un rollo largo. Debí haberlo medido. =( Soy una irresponsable.

ACLARACIÓN:
Dice en el envoltorio(no digan que no les avisamos) "UN CONSUMO EXCESIVO PUEDE PRODUCIR EFECTOS LAXANTES".

martes, 18 de noviembre de 2008

nanyboom

26/09/06

Esta vez les presentamos una de esas golosinas que aparecen repentinamente, y nos sorprenden por la escasísima calidad, tanto de su envoltorio, como de su nombre, y hasta del producto mismo. Uno lo ve y no siente reales deseos de probarlo. Pero un breve examen visual hace que nos sintamos atraídos por esa falta de calidad. “Eso debe ser un asco...”, “¡Mirá cómo se llama!”. Ya fue. Lo probamos. Se llama NanyBoom®.

El envoltorio no se esfuerza por ocultar lo que realmente encontraremos. Ostenta una imagen bastante exacta del contenido, y anuncia: bocadito de merengue y mouse de banana, cubierto con chocolate.
Lo de ‘mouse de banana’ es escasamente atractivo, cuando uno imagina que el porcentaje de banana que contiene ha de ser del 0,0001% con generosidad.
‘Cubierto con chocolate’ es una patraña vil de la que dan constancia muchas golosinas de mejor calidad, (ya que en sus envoltorios aclara una letra pequeña ‘baño de repostería sabor...’) así que NanyBoom no tendría por qué ser la excepción.
‘Merengue’. ¿Qué tendrá realmente bajo este sugestivo nombre?
Esta incursión grupal en lo francamente bizarro, dejó los consecuentes testimonios desde la percepción inicial hasta la apreciación del sabor propiamente dicho. Pido disculpas por las imágenes altamente desagradables que pasamos a describir, pero son palabras textuales.

Testimonios ante la observación del producto en sí:
Poli: Es repugnante, parece pus lo que tiene arriba.
Cris: Parece el forúnculo del culo de una morsa. Tipo se empieza a mover el bicho...
Flow: Tiene copitos de merengue.
Poli: Parecen gorgojos.
Cris: Una larva de escarabajo con chocolate.

Testimonios ante la experiencia olfativa:
Poli: No huele tan mal.
Flow, Pascu, Poli: Parece Bananita Dolca®.

Testimonios ante la experiencia bucal:
Poli: Licor de huevo sólido.
Flow: No es peor, pero zafa.
Pascu: Nada con poco gusto a Bananita Dolca®.
Flow: Cuando terminás de tragar es salado.
Cristian se abstuvo de paladear la delicia. Cobarde.

Para contradecir las percepciones iniciales, el sabor no disgustó en su totalidad. Realmente con escaso sabor a banana, merengue sólido al que estamos acostumbrados y una delgada capa grasosa símil chocolate que ni siquiera agrede el paladar. Una vez que tragamos, queda un molesto regusto salado entre los dientes, de dudosa procedencia. Inevitable citar brevemente: “Aquella noche los bombones tenían gusto a moka y un dejo raramente salado (en lo más lejano del sabor), como si al final del gusto se escondiera una lágrima”. Julio Cortázar, “Circe”.
Saquemos el gusto a moka, pongámosle ‘vulgar imitación banana’ y tenemos una idea.

Estime finalmente: Ni comer ni vomitar... nos hacemos unas gárgaras de NanyBoom y procedemos cuidadosamente a olvidar su existencia.

spicy fort con chili y pimienta

esta va a ser la primera entrada de una serie que recopila los posts de http://www.fotolog.com/comer_o_vomitar. un espacio dedicado a la degustación y posterior apreciación escrita de diversos manjares. una buena manera de dar comienzo a la versión blog de redeforme, ponerme en contacto con amigos que degustaron conmigo y una larga lista de etcéteras que no vale seguir detallando. la fecha inicial es en la que originalmente se subió el comentario.

20/09/06

Para hoy, una golosina especial, relativamente nueva en el mercado y de marca conocida. Se trata de Spicy Fort, con chili y pimienta, de FelFort.
Tamaño chocolatín, envoltorio atractivo y chocante a la vez. ¿Con chili y pimienta? ¿Estoy comprando un chocolate? Sí, lo estás haciendo. Quitemos con cuidado el papel exterior, el clásico papel metalizado, y nos encontraremos, efectivamente, con un chocolate. Delicioso aroma a chocolate con leche. Textura de chocolate con leche. Y su sabor... un mordisco. Sabor a chocolate con leche. “Esto no tiene nada”. Nuevo mordisco para reafirmar la temerosa percepción: nos han timado. Suave se insinúa en la garganta un matiz. Pimienta. Sin dudas, sabor a pimienta. Volvemos a morder esperando que el chocolate nos quite el incipiente ardor, suave, casi ni ardor. Pero es una trampa. El chocolate es una patraña. Porque al tragar la pimienta vuelve a aparecer. Picante. Persistente. ¿Te animaste a terminarlo? Seguramente tendrás que beber algo para que deje de picar. Pero la pimienta no se desvanece rápido.
Sin dudas, una golosina a la cual no estamos acostumbrados. Un sabor exótico. Probarlo es necesario.
Ventajas: Puede salvarte en momentos de síndrome abstinencia chocolatosa.
Simplemente quitando el envoltorio exterior, tenemos una golosina rara y un chasco. Una joda para los amigos. Una broma fina. ¿Le molestó a esa señora que el chocolate pique? “Señora, es una golosina poco común en nuestro país. En México lo utilizan para la preparación de platos típicos, solo que se comercializa en fracciones mayores. ¿Más detalles, señora? Lo usan para preparar mole. El mole es una salsa pastosa, espesa de color café, con chile ancho, cacahuate, harina, ajonjolí tostado, chocolate con pimienta y diversas especies más”. (Los que pensaban que no haría las pertinentes investigaciones para mis informes, estaban muy equivocados).
¡Es chocolate! Eso basta para que sea una ventaja.
Desventajas: No tiene sabor a chocolate normal una vez que lo tragamos. Le quita algo de su magia natural.
Pica. Es una extraña mezcla de picante y dulce. Puede molestar a paladares sensibles.

Estime finalmente: comer.
Sin dudas, una vez que lo probemos tendremos algo para alardear ante quienes no se animen. Un sabor exótico, una broma y un chocolate a la vez. ¡Esto le gana a kinder sorpresa!