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jueves, 14 de julio de 2011

"me habría sustraído la cartera un negro de mierda" sostuvo la víctima.

Puerto Madryn
Asaltaron a una joven cerca del Parque La Laguna
14/07/2011 | Cerca de las nueve de la noche de ayer, una joven se presentó en la Seccional tercera, denunciando haber sido asaltada en las inmediaciones del Parque La Laguna. La joven, de unos 29 años, caminaba por la calle San Martín, y a pocos metros de la esquina con Fournier fue abordada por dos jóvenes, de entre 13 y 15 años, con la cara cubierta y blandiendo un arma blanca, que le exigieron les entregara la cartera.

Si bien la joven intentó resistir, viendo especialmente que se trataba de menores, tuvo que entregar la misma, denunciando que en el interior de la misma había dinero en efectivo, unos 80 pesos, celular, billetera con tarjetas de crédito y débito y otros elementos personales.
Según mencionó la víctima, al margen de la edad aproximada, se trataba de dos jóvenes de tez morena, delgados, que salieron de la zona más oscura, dándose a la fuga corriendo hacia la oscuridad.


el diario chubut es una bazofia

martes, 21 de julio de 2009

el imperio contraataca

VALE INFORMARSE SOBRE TEMAS QUE NOS AFECTAN A TODOS.
¿NO ES SURREALISTA UN GOLPE DE ESTADO EN LATINOAMÉRICA EN 2009?!




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Contratapa | Jueves, 16 de Julio de 2009

Sabían y ayudaron un poquito

http://www.pagina12.com.ar/fotos/20090716/notas/na40fo01.jpg
Por Juan Gelman

La Casa Blanca conocía desde hacía meses el golpe que se preparaba en Honduras, aunque ahora los voceros del Departamento de Estado finjan una inocencia sorprendida. El actual embajador estadounidense en Tegucigalpa, Hugo Llorens, lo sabe muy bien: el 12 de septiembre de 2008 llegó al país centroamericano y, nueve días después, el ahora golpista general Romeo Vásquez declaraba por la emisora HRN que lo habían buscado “para botar del gobierno al presidente Manuel Zelaya Rosales” (www.proceso.hn, 21-9-08). Agregó: “Somos una institución seria y respetuosa, por lo que respetamos al Señor Presidente como nuestro Comandante General y nos subordinamos como manda la Ley”. Igualito que Pinochet antes de alzarse contra Salvador Allende. Cualquier semejanza es apenas obra de la realidad.

El 2 de junio de este año, Hillary Clinton acudió a Honduras para participar en una reunión de la OEA. Entrevistó a Zelaya y le manifestó su disconformidad con el referéndum que el mandatario planeaba llevar a cabo simultáneamente con las próximas elecciones presidenciales. Funcionarios norteamericanos señalaron que “no creían que ese plebiscito fuera constitucional” (The New York Times, 30-6-09). Seis días antes del golpe, el diario hondureño La Prensa informaba que el embajador Llorens se había reunido con políticos influyentes y jefes militares “para buscar una solución a la crisis” causada por el referéndum (www.laprensahn.com, 22-6-09). La “solución” encontrada es notoria.
Es difícil suponer que los mandos militares de Honduras, armados por el Pentágono y formados en la Escuela de las Américas, que a tantos dictadores latinoamericanos les enseñó cómo hacerlo, se hayan movido sin el acuerdo de sus mentores. Por lo demás, los golpistas no ocultaron las razones de su acto: Zelaya se estaba acercando demasiado al “comunista” de Chávez, el venezolano más odiado por la Casa Blanca: en julio de 2008, bajo su mandato, Honduras adhirió a la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), el nuevo “eje del mal” en América latina. Demasiado, ¿verdad?
Demasiado, sí, porque Honduras es territorio estratégico para el Pentágono, que desde la base de Soto Cano, donde se estacionan efectivos de la fuerza aérea y de la infantería estadounidenses, no sólo domina América Central: este verdadero enclave es fundamental en el esquema militar de EE.UU. para una región rica en recursos naturales. Aunque nunca tocó los intereses de las corporaciones extranjeras ni de los dueños locales del poder económico, Zelaya constituía un peligro de “desestabilización”. Cabe señalar que el referéndum sobre la convocatoria o no de una Asamblea Constituyente que podría permitir la reelección de Zelaya no era vinculante. Nadie se molestó en Washington por la reforma constitucional que permitió en Colombia la reelección de Alvaro Uribe, gran aliado de EE.UU., que ni siquiera fue plebiscitada. Es que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
Los golpistas hondureños son impresentables. El general Romero Vásquez Velásquez, echado por Zelaya, de regreso con el golpe y autor del secuestro y expulsión del presidente, fue alojado en la penitenciaría nacional en 1993 junto con otros diez miembros de una banda acusada de robar 200 automóviles de lujo (www.elheraldo.hn, 2-2-93). Era entonces mayor del ejército; como general, se dedica a robar un gobierno elegido en las urnas. Otro impresentable es el ministro consejero Billy Joya, que no hace honor a su apellido (o sí, según se mire): fue jefe de la división táctica del batallón B3-16, el escuadrón de la muerte hondureño que torturó y “desapareció” a numerosas personas en los años ’80. El “Licenciado Arrazola” –uno de sus alias– es un experto en la materia: estudió los métodos de las dictaduras argentina y chilena (www.michelcollon.info, 7-7-09). Son antecedentes conocidos, pese a lo cual, o por eso mismo, fue elegido para formar parte del régimen golpista, tan democrático pues.
La represión en Honduras continúa. El jueves de la semana que pasó fue detenido el padre de Isis Obeid Murillo, el joven de 19 años asesinado por el ejército en el aeropuerto de Tegucigalpa: tuvo la peregrina idea de exigir públicamente justicia para su hijo (www.wsws.org, 11-7-09). Los salvadores de la democracia expulsaron a periodistas de Associated Press, desaparecieron de la pantalla al Canal 21 y efectivos armados ocuparon el canal 36 (Miami Herald, 1-7-09). Es la concepción de la libertad de prensa que caracteriza a los golpistas.
La Casa Blanca sigue blanda con lo que calificó de “acto ilegal”. Hillary se niega a llamarlo “golpe de Estado” porque eso implicaría automáticamente el cese de la ayuda económica y militar estadounidense a Honduras. Las conversaciones sobre un arreglo pacífico que tienen lugar en Costa Rica, en las que el presidente Oscar Arias actúa de mediador a pedido de Obama, son una farsa. Pero tienen un costado importante: entrañan un reconocimiento oficioso del régimen impuesto. Arias ya anunció que tratará de “presidente” tanto al golpista Micheletti como al mandatario elegido en las urnas y depuesto. Esto sí que es ecuanimidad.

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sábado, 4 de abril de 2009

Un "humilde periodista" portugués y la autocrítica del periodismo europeo (no tiene desperdicio)

Ante un auditorio integrado por importantes figuras del ámbito de la comunicación iberoamericana, el periodista portugués Miguel Carvalho, de la revista Visão, dejó de lado las convenciones que rigen esos encuentros para realizar una profunda autocrítica del periodismo del “viejo continente”. Su ponencia no tuvo la repercusión mediática que tuvieron otros discursos pronunciados el IV Congreso de Nuevo Periodismo. DsD lo presenta aquí completo. Un texto para leer, reflexionar y debatir.

El discurso

A continuación, difundimos las partes más salientes del discurso que Miguel Carvalho pronunció el 28 de enero en el Congreso sobre Análisis Latinoamericano frente a pesos pesados de la comunicación.

Queridos amigos:

Les pido anticipadamente perdón porque lo que les voy a decir es apenas la visión, el análisis humilde y sencillo de un reportero de 38 años – más de la mitad dedicados al periodismo - que no tiene coche ni licencia de conducir y que, a diario, tiene que caminar un buen par de kilómetros, utilizar el bus y el taxi.

De esa manera y sin más pretensiones, intenta pasar una buena parte de su tiempo buscando las palabras de la gente de la calle, comprender sus sueños y frustraciones, o intentando escuchar lo que sienten y dicen las voces silenciosas -o silenciadas- de nuestras sociedades.

Gente para quien la libertad de expresión tiene, a veces, un único significado: pueden expresarse y contar sus historias libremente. Pero esas historias tienen, muchas veces, poca o ninguna expresión en los medios, abarrotados del consumismo y la farándula de nuestras sociedades.

Por otra cosa, pido anticipadamente perdón: lo que voy a decir es, sobretodo, la visión condicionada y limitada de un europeo.

De un europeo y portugués que no tiene la arrogancia ni la pretensión de dar clases de democracia, libertad, participación cívica y convivencia a los países de Latinoamérica que, con sus logros y fracasos, tienen muchas más cosas que enseñarnos que nosotros a ellos.

Muchas veces los miramos solo para caricaturizarlos, ridiculizarlos, hablar de sus golpes de estado, tragedias humanitarias y debilidad de sus instituciones, cuando a lo mejor deberíamos mirarnos al espejo.

Entre Julio y Agosto de 1936, el periodista estadounidense James Agee y el fotógrafo Walker Evans han convivido con tres familias de trabajadores rurales de los campos de algodón del sur de los Estados Unidos.

El objetivo era relatar las condiciones de vida – absolutamente miserables – de los trabajadores del campo en la época de la Gran Depresión. El texto y las fotos que produjeron fueron rechazados por la revista que, un tiempo antes, había comprado el artículo. El artículo no fue publicado.

Pero, de todo el trabajo de los reporteros nació un libro llamado “Elogiemos ahora a hombres famosos”. Un titulo cargado de simbolismo que destacaba la importancia de los que, en esa época, intentaban sobrevivir con honor y dignidad, al mismo tiempo que se convertían en testimonio vivo de un periodo de desesperanza.

En un momento en que esa misma crisis no tiene una fecha de finalización, es nuestra obligación cuestionarnos cuantos de esos hombres famosos han merecido, de nuestra parte, la atención debida.

En un momento en que esa misma crisis tiene graves consecuencias para el futuro de los medios de comunicación y su independencia, es necesario reflexionar si estamos haciendo todo lo que deberíamos por un periodismo con responsabilidad social capaz de entender, incluso de anticipar y prevenir los cambios sociales, políticos y económicos.

En un momento en que los medios pueden, en el intento de sobrevivir, tornarse más dóciles con el poder político y económico y ser complacientes con los poderes que intentan limitar la libertad de expresión, creo que algunos directivos y administradores de la prensa – e incluso algunos periodistas - tienen que cuestionarse si no estuvieron demasiado cerca de algunos poderes.

Demasiado tiempo bailando y coqueteando con algunos de esos importantes personajes que nos han llevado a todos al abismo.

Creo que ha llegado el tiempo de hacer alguna autocrítica.

La culpa del grave momento que estamos viviendo no es solo culpa de los poderes en relación a los cuales no ha existido la transparencia y la regulación que debería.

Nosotros, desde la prensa, fuimos cómplices del sistema.

Se han dado demasiados titulares, portadas, autoridad y protagonismo a algunas figuras que sólo estaban intentando disfrutar y emborracharse en la hoguera de las vanidades.

¿Quién promovió tantas y tantas veces los mitos empresariales y políticos, la incompetencia e irresponsabilidad doctorada?

¿Quién lanzó muchas veces a nuestros ciudadanos en los brazos perversos de la moda, de la pose, de la superficialidad y de la alienación?

¿Quién fue tantas veces cómplice del insulto y diabolización del papel del Estado y de los poderes públicos?

¿Quién trató a los mercados financieros y a la iniciativa privada como el paraíso en la tierra?

¿Quién promovió personajes que no tenían ni una sola idea de responsabilidad colectiva?

¿Quién no fue tan vigilante como debería en relación a los desbandes de los poderes y la manipulación de sus asesores y voceros?

¿Estamos reportando las indignidades que el sistema reproduce en el mundo, en nuestra ciudad, en nuestras calles? o, por el contrario, ¿estaremos apenas cumpliendo la función de difusores pasivos de intereses políticos y económicos a escala global?

De diversas formas, la prensa fue el reflejo de sus sociedades (y hablo, en este caso, de la prensa europea, portuguesa incluso). Sociedades anestesiadas, pasivas, poco participativas, y más interesadas en un bienestar aparente y una prensa sin visión de futuro, sin preocupaciones con lo colectivo y sin preocupaciones con una mayoría silenciosa que, en nuestros países, siente en este momento que le hace falta algo relacionado con los valores comunes a una sociedad, a la ética y a una cierta moral en el ejercicio del poder.

Al mismo tiempo, y después de un periodo en que fuimos igualmente cómplices de una especie de intoxicación lingüística, creo que por lo menos se ha abierto una puerta para que se desarrolle una nueva gramática de la decencia, de la ética, del papel del Estado, de la prensa, de la ciudadanía, de los valores colectivos en una sociedad. Y en eso todos estamos implicados.

Edward Murrow, el histórico periodista de CBS que enfrentó el McCarthismo y fue retratado en la película de George Clooney, “Good Night and Good Luck”, decía que “para progresar, es necesario mirar atrás”.

Y eso implica intentar un regreso a la pureza de las palabras, desnudándolas de uniformes y retóricas. Precisamos devolver a las palabras su valor real. Luchar para que ellas traduzcan lo que efectivamente quieren decir.

Tenemos que cuidar la integridad de las palabras y de su traducción en la práctica como último reducto de un pensamiento crítico, independiente y libre.

De la recuperación de esos valores depende no sólo el futuro del periodismo, sino también la integridad de los valores, de los seres humanos, de nuestras sociedades y de nuestros gobernantes. “Este oficio no es para cínicos”, decía Kapuscinski, ese gran periodista polaco.

Con notables excepciones, hubo por demasiado tiempo McPeriodismo, periodismo low-cost, barato, despreocupado de su papel social, despreocupado de sobresaltos cívicos. “Las noticias no son bienes de consumo”, decía hace mas de 50 años, Edward Murrow, anticipando las consecuencias de la mercantilización del periodismo para nuestras sociedades.

Un periodismo de vista corta, leve, superficial es peligroso para la construcción de una sociedad que se desea libre, responsable, exigente, contrastante y madura.

Hacer periodismo no puede ser la forma mas rápida de ser famoso, de tener coche, tarjeta de crédito y pagar la casa. Tiene que ser un ejercicio constante de memoria vivida y adquirida, de responsabilidad, de credibilidad.

El periodista no puede cambiar el mundo, lo sé. Pero sigo pensando que es nuestro deber intentar escribir como si eso fuera posible. Y para eso, no basta ser libre. Es necesario tener coraje.

Si no nos cuidamos de lo que leemos, escribimos y transmitimos estaremos contribuyendo para que se cumpla, sin vuelta atrás, una vieja sentencia de un escritor portugués llamado Mário de Carvalho: “Un periodismo perro va a merecer un mundo perro”.


¿Quién es Miguel Carvalho?

El portugués tiene 38 años y hace 19 que es periodista. Trabajó en “Diario de Noticias” y luego en el semanario “El independiente”. Desde diciembre del 2000 forma parte de la redacción de la revista “Visão”, un semanario de información general que se especializa en política, economía y cultura y es la publicación de ese tipo que más ejemplares vende en Portugal.

Gracias al artículo “Generación Sextasy” que publicó el 20 de marzo de 2007, Carvalho recibió el Premio Literario Orlando Goncalves en la modalidad de Periodismo de la Cámara Municipal de Amadora.

También es el autor de dos libros: “Mordida en la oreja del perro – Historias del Mundo con gente dentro” (Campo das Letras, 2004), una recopilación de sus crónicas y reportajes en Visao, y “Álvaro Cunhal – Íntimo y Personal” (Campo das Letras, 2006), una biografía del histórico líder del Partido Comunista de Portugal.


Tomado de:
Contraeditorial, febrero 2009
http://www.diariosobrediarios.com.ar/eldsd/zonadura/2009/enero/zd-19-febrero-2009.htm