sábado, 25 de junio de 2016

El pibe que me cuenta que ayer llamaron a la ambulancia

porque un compañero estaba aspirando jugo en polvo por la nariz, es el mismo que al rato me pide cartón para hacer una espada y un escudo piola.

lunes, 13 de junio de 2016

El hombrecito Ix.



Luján, Jorge. El hombrecito Ix.
"Llegó la primavera y el hombrecito Ix recibió una visita. Se trataba de una joven hermosa que, para sorpresa de todos, se quedó a vivir con él.
La muchacha tenía buen talante, y cuando le preguntaron cómo podía estar con un hombre impredecible, en una cabaña minúscula y casi vacía, contestó:
-Porque él es serio, confiable, y porque hay tantas cosas que nos gusta hacer juntos...
Más tarde le preguntaron lo mismo al hombrecito Ix, y éste respondió:
-Porque hablamos de tonterías, y porque el día entero ella juega y ríe igual que los niños.
-¿Cómo es posible que tú contestes una cosa y ella otra?- lo confrontaron.
-No lo sé... -dijo el hombrecito Ix-, pero eso no me preocupa. El caso es que disfrutamos de nuestra compañía aunque tengamos distintas razones para hacerlo.
Tiempo después, la joven decidió partir, pero antes de irse, ella y el hombrecito Ix organizaron una fiesta. Desde muy temprano hornearon pan, asaron cebollas y cocinaron batatas y extrañas raíces que ofrecieron a los vecinos.
-¿A quién se le ocurre estar celebrando -les preguntaron-, si han decidido separarse?
-Hemos sido felices juntos -contestó el hombrecito Ix-. Eso merece una fiesta, ¿no les parece?".

sábado, 26 de diciembre de 2015

Jinete4 N°2 + Juani Previgliano.

 26/12/15 - 21 hs. - Estivariz 784, Puerto Madryn [Matajarilla].

28/12/15 - 19.30 hs. - Belgrano 435, Trelew [Mandala].


Juan Ignacio Previgliano presenta El corredor aéreo, Alto Pogo, 2015.
Jinete4 [Federico Mehrbald, Fernanda Maciorowski, Martín Pérez, María Florencia Álvarez] presentan el número 2 del fanzine Jinete4.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

X, Jorge Boccanera.

X

La selva es lo inminente, eso que está por
desencadenarse.
Es lluvia detenida. Espuma a punto de plumaje.
Urgencia.
Estar y devenir en una misma boca.
Lo que se viene. Pronta. Y se va a desatar.
Telegramas que ruedan por el aire.
Mi oficio es recibir eso que vive de anunciarse.
Ser la rama de aquello que no se posa nunca.


Jorge Boccanera (argentino, contemporáneo), en Palma real.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

¡Todo era amor!, Oliverio Girondo.

¡Todo era amor... amor!
No había nada más que amor.
En todas partes se encontraba amor.
No se podía hablar más que de amor.
Amor pasado por agua, a la vainilla,
amor al portador, amor a plazos.
Amor analizable, analizado.
Amor ultramarino.
Amor ecuestre.
Amor de cartón piedra, amor con leche...
lleno de prevenciones, de preventivos;
lleno de cortocircuitos, de cortapisas.
Amor con una gran M,
con una M mayúscula,
chorreado de merengue,
cubierto de flores blancas...
Amor espermatozoico, esperantista.
Amor desinfectado, amor untuoso...
Amor con sus accesorios, con sus repuestos;
con sus faltas de puntualidad, de ortografía;
con sus interrupciones cardíacas y telefónicas.
Amor que incendia el corazón de los orangutanes,
de los bomberos.
Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas,
que arranca los botones de los botines,
que se alimenta de encelo y de ensalada.
Amor impostergable y amor impuesto.
Amor incandescente y amor incauto.
Amor indeformable. Amor desnudo.
Amor-amor que es, simplemente, amor.
Amor y amor... ¡y nada más que amor!

jueves, 12 de noviembre de 2015

Gravedad, Javier Roldán

Gravedad
[Por Javier Roldán, del libro La extraña dama, Alto pogo 2015]
a Sandra
Te llamo por teléfono
te pregunto cómo te fue en las vacaciones.
Te llamo para decirte:
“Houston, me copia?”
Me contás
que corriste por la costanera
mirando de a ratos el mar
que fuiste a dos fiestas aburridas
que viste una película en el cine del shopping.
Te pregunto:
“¿Houston, me copia?”
Me hablás
de la falta de oxígeno
del cordón de asteroides de chatarra
sofisticada y tecnológica
que rodea a nuestro planeta
Y mientras te escucho
puedo vernos
suspendidos en el infinito
en nuestros blancos trajes espaciales.
Nos veo a ambos
con un fondo de millones de estrellas
intentando reparar
la nave espacial que nos llevó hasta allí
hasta el punto exacto en el que orbitamos.
Si bien es doloroso saber imposible
el retorno de ambos a la tierra
podemos detenernos y mirar
desde afuera
desde lejos
esa esfera que fue nuestro hogar
durante todos estos años.
“¿Qué es lo que más te gustó de estar acá conmigo?” te pregunto.
“El silencio” decís “vos me enseñaste a disfrutar del silencio”
Y cuando estoy por responderte
que tus ojos son la superficie
en la que he visto más galaxias reflejarse
la voz metálica de Houston resuena en mi escafandra:
“Recuerden que tienen un problema”
Entonces bajo la vista
y veo que el problema es esta cuerda
que aún nos mantiene unidos
de traje espacial a traje espacial
y que se resiste a ser cortada
más allá de cometas
más allá del agua congelada en los polos de la luna.
Te digo:
“¿Houston, me copia?”
Y mirando a miles de kilómetros de distancia
el Ganges
la Muralla China
el Río de la Plata
me decido y llevo mi mano al gancho
que une la cuerda a mi cuerpo
y lo abro
… tus pupilas se dilatan …
Porque ¿quién quiere ser el primer astronauta
en perderse para siempre
solo
en el infinito del cosmos?
¿quién quiere quedarse
aunque sea
por unos minutos de años luz
sin interlocutor estelar?
Intento calmarte y explicarte el plan
que nos permitirá
un aterrizaje feliz y definitivo.
Pero se produce un silencio de radio
y pasados unos segundos
escucho tu voz en el teléfono
diciéndome
que estás resolviendo un problema laboral
que no podés seguir hablando
que más tarde me llamás
más a la noche
y cortás.
Me decís:
“Houston, cambio y fuera”
Y así quedo
de este lado de la línea telefónica
todavía enganchado
por esta cuerda plateada y resistente
a la que el reflejo de la aurora boreal
vuelve engañosamente tornasolada